Patronaje y Confección

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Mateo Grillo

El cuerpo desnudo y quieto se siente frio, solo, abandonado, desamparado, incomodo, el cuerpo más no el acto de observarlo. Es tal vez vulnerable la palabra más adecuada. Pero se acostumbra rápido a los ojos cuando de ellos desaparece la culpa y los prejuicios, entonces se relaja y resulta fascinante el ejercicio de detallada observación que entonces se permite. Cuando el cuerpo se desinhibe y borra la sonrisa picarona de su tensión, se asume mejor el ejercicio de análisis, los ojos se dan el lujo de recorrerlo detalladamente como leyendo un estudio geográfico de una región que comprende montañas, valles y ríos.

En toda su extensión se aprecian altos y bajos relieves que se relacionan armoniosamente, unos son músculos, otros cartílagos, otros huesos y cavidades, crean ángulos y curvas, y exageran  rasgos corporales característicos de un ser humano, los encuentro interesantes por que son fácilmente influenciables y pueden potencializarse en instantes, se exageran con los estímulos externos e internos, como el calor y el frio o el estrés y el movimiento, sobretodo el movimiento.

Dicen que cada acción, consciente o inconsciente crea una acción opuesta y posiblemente complementaria, somos así responsables de dos acciones. En el cuerpo todo se encuentra conectado, funcionando como parte de un sistema, y es así como todo responde a un opuesto. Los músculos son el mejor ejemplo por que son los que patrocinan el movimiento, es así como para doblar el brazo se contrae el bíceps, creciendo y estimulando una cavidad entre músculo y hueso, comunicando emociones, sentimientos e inclusive lugares; furia, fuerza, guerra, masculinidad, poder, etc. Al mismo tiempo se relaja un músculo; el tríceps, creando un valle, permitiendo el movimiento, pero sobretodo dejando a su compañero ser el protagonista de una acción, entendiendo además que su tiempo llegará. Instantáneamente se influencian otros músculos y huesos; el pecho se levanta, la espalda crece, el estomago se esconde, el hombro sube haciendo más notoria la clavícula y creando una nueva cavidad en su centro. Se descubren además zonas poco usuales y olvidadas, muy intimas, como las axilas y todas sus imperfecciones.

Inclusive más asombroso es el acto de bostezar, estirar los músculos de todo el cuerpo en un solo movimiento es increíble porque comprende una cantidad impresionante de exageraciones corporales que crean una composición agradable, bellísima estéticamente. Sucede algo parecido con el acto de estornudar.

Al caminar también se estimulan ángulos que pueden ser potencializados con el vestuario, sobretodo al girar el torso y toparse con zonas erógenas, o huesos atractivos como la clavícula y el hueso iliaco que exageran so volumen más de lo habitual según la perspectiva.

Con el vestuario se puede también insinuar, introduciendo al cuerpo, dando una pequeña degustación sutil, inspirando tanto sensaciones y emociones que pueden variar ampliamente, como épocas, momentos y lugares, una enorme e infinita capacidad de asombrar.